Los dinosaurios

Dos dinosaurios
en el interior
de mi cuerpo
pelean salvajemente.
Vuelan trozos
de rocas
y árboles destrozados
por los monstruos
en su lucha.
El olor a sangre
de sus heridas
los enardece aún más,
y sus rugidos
se escuchan
en la intimidad
de mi piel,
cielo del holocausto.
Para darles
tiempo
me acuesto
y trato de dormir,
porque mañana
uno habrá
sobrevivido
y me dirá
qué
hacer.